Un trasvase que garantiza el agua de boca para la población

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Se cumplen ahora 35 años de una de las obras hidráulicas de ingeniería más importantes de España: el Trasvase Tajo-Segura. Gracias a este acueducto se conduce agua del río Tajo al Segura, garantizando así el abastecimiento de agua a las provincias de Murcia, Alicante y Almería, un total de 2.500.000 de personas. El trasvase comienza en los embalses de Entrepeñas y Buendía, que tienen una capacidad de 2.443 hectómetros cúbicos, y el agua se conduce por un canal que puede llevar 33 metros cúbicos por segundo.

El clima mediterráneo de nuestro país comporta que las precipitaciones sean irregulares, así como la existencia de largos periodos de sequía, lo que provoca un déficit hídrico constante en algunas zonas. Para garantizar que el agua llegara siempre a toda España y que ningún habitante del Estado tuviera que sufrir restricciones domiciliarias, se construyeron infraestructuras hidráulicas tales como presas, embalses y acueductos. En este caso concreto, el Trasvase fue la obra ideal para solucionar los problemas de escasez que, en ocasiones, se producían en estas regiones del territorio nacional. De hecho, esta solución tuvo que adoptarse también en otros lugares, así por ejemplo, también están conectados el Ter y el Llobregat, el Ebro con el Campo de Tarragona o el Júcar y Vinalopó.

El trasvase tiene otros beneficios aparte de la garantía del abastecimiento de agua para la población (95% de Murcia y 57% de Alicante), aporta riqueza y empleo a la zona, posibilitando su desarrollo agrario con garantías y, asimismo, contribuye a frenar la desertificación. No son los únicos beneficios de este conjunto de infraestructuras. La existencia de los embalses en la cabecera de los ríos palía las avenidas periódicas (tremendamente destructivas), además de permitir la generación de energía eléctrica, mediante la construcción de saltos a pie de presa con los que puede producirse energía verde.

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